Un silencio entre ambos cuerpos apasionados, creados para ser el uno para el otro, los separaba casi llegando al punto de un abismo. Cada partícula de su anatomía vibraba hasta verlo todo. Annie hace una delicada seña con la mano diciéndole que es ella quien quiere escupir esas palabras.

- ¿Sabes? Hoy lo hice genial, casi en una manera perfecta e inigualable. De un momento al otro cerré los ojos y me encontré a mi misma en una paz única y profunda, pero al abrir los ojos, todo estaba oscuro y sólo oía aplausos allí afuera. Estaba de vuelta en esta maldita realidad sin tenerte. Tú no estabas.Sus ojos se encontraron levemente. Sus labios se liberaron en el intento de decir alguna palabra aunque nada saliera. En sus mentes recorrían miles de cosas. El amor, la paz, sus sueños, los milagros... Ambos sabían que, tarde o temprano, sus rosados labios se chocarían como siempre solía suceder.

- Durante largas noches no pude descansar mi mente un segundo pensando en tu rostro, tus ojos, nuestros momentos... Creo que nada ha terminado aún. Necesito un sueño que abarque todo lo que nos haga feliz porque es eso lo que quiero, verte feliz por siempre. Te quiero, y siempre lo haré, pase lo que pase.