+ ¿Te pasa algo conmigo?
- ¿A mí.... contigo? ¿Qué se supone que tiene que pasarme contigo?
+ He visto cómo hablas con esa. Apostaría todo el chocolate del mundo a que está por ti; y que si tú no estuvieras conmigo... irías a por ella sin pensarlo. Venga, no seas tonto, confiésalo de una vez...
- ¿Y esos celos repentinos?
+ Vamos, ¡hablo en serio!
- ¿En serio que quieres que te diga la verdad?
+ La verdad completa.
- ¿Seguro?
+ ¡Seguríiiiiiisima! No mates mi paciencia! Ya sabes que tengo poca...

- Si te refieres a esa sensación que experimento en mi interior cuándo me sonríes, cuándo me dices lo tonto que soy a veces, lo bonito que estoy en calzoncillos o lo irresistible que estoy con traje, si te refieres a esa mirada de gilipollas que se me pone al mirar tus ojos de niña, los pensamientos de conspiración  que tengo al mirar tu escote o que mi helado favorito es el sabor de tus labios...
Si te refieres a eso cuándo hablo con ella te equivocas... te equivocas por completo.

Tardarás tiempo que creértelo, creerte que tu eres el centro de mi vida y que si un día te quieres lanzar desde un acantilado por lo espantosa que es la vida nos lanzamos juntos.
Tardarás tiempo, pero al final te darás cuenta de lo que me ha conquistado.